Maltrato Femenino

Mujeres en Línea

Porque se vive constantemente teniendo que dar explicaciones y recibiendo violencia y gritos.


El paso más importante es el de reconocer que ésta relación es enfermiza y negativa, de la cual es necesario salir a tiempo y con vida.


Se debe buscar ayuda de la familia primero y de profesionales después, pero nunca hay que aceptar ésta situación tan dolorosa, ni pensar que somos merecedores de semejante maltrato, todas las personas tienen derecho a ser tratadas con respeto.


Maltrato Femenino


Pese a los progresos y llamamientos a favor de los derechos humanos y en contra de todo tipo de uso de la fuerza o discriminación, la violencia contra la mujer sigue siendo una herida abierta en la conciencia del mundo. Lapidaciones, mutilaciones, violaciones, lesiones, asesinatos, maltratos psicológicos. Son todas caras de la misma moneda: la brutalidad contra la población femenina, que devasta miles de vidas.


En el mundo, una de cada cuatro mujeres son violadas en algún momento de su vida. Según el país, del 25 al 75 por ciento de la población femenina es maltratada físicamente en sus hogares de forma habitual. Cerca de 120 millones de féminas han padecido mutilaciones genitales. Las violaciones han devastado mujeres, niñas y familias en los recientes conflictos en Ruanda, Camboya, Liberia, Perú, Somalia, Uganda y la antigua Yugoslavia.


Cada vez más personas y organizaciones alzan su voz para acabar con la trágica epidemia de la violencia de género, que devasta la existencia de millones de mujeres y niñas, rompe comunidades y es una barrera para el desarrollo en todas las naciones.


Según el secretario general de la ONU, Kofi Annan, “las mujeres continúan siendo víctimas de todas formas de violencia, en cada región, país, y cultura, sin considerar ingreso, clase, raza o etnia”.


“El mundo está logrando una mayor atención y comprensión de la violencia basada en el género, y se están desarrollando medidas más efectivas para confrontarla, pero queda mucho más por hacer para crear y sostener un ambiente donde las mujeres puedan andar sus vidas libres de este flagelo”, señala el dirigente.


La mayoría de los expertos coincide en ese diagnóstico, pero ¿cómo afecta la violencia el cuerpo y la mente de la víctima?,¿cómo detectar al agresor?, ¿cuáles son sus motivaciones y orígenes de su comportamiento? ¿Qué se esconde detrás de la violencia y la agresividad?, ¿Cómo saber si eres víctima de abuso emocional? ¿Cómo se puede afrontar la violencia doméstica de género? Los psicólogos responden a estos y otros interrogantes sobre este drama.


El Enemigo en Casa


Las consecuencias del maltrato físico o psicológico continuado a la mujer, sobre todo en el hogar, que en algunos países está adquiriendo cifras alarmantes, son devastadoras tanto para el bienestar de su cuerpo como para el equilibrio de sus emociones.


En su libro Cuando el monstruo despierta, María Antonieta Collins relata cómo su hija adolescente cayó presa de una relación violenta en la que su novio la golpeaba y manipulaba sicológicamente.


A nivel físico, las víctimas del maltrato sufren lesiones, alteraciones psicosomáticas: desde fatiga permanente, dolores de cabeza y problemas gastrointestinales, hasta alteraciones cardiovasculares, trastornos del sueño y un debilitamiento del sistema inmunológico a consecuencia del estrés crónico, que a su vez favorece una salud precaria.


El daño corporal incluye consecuencias inmediatas, y a largo plazo, como enfermedades, trastornos y secuelas. En caso extremo, la violencia física puede producir la muerte de la víctima, que puede ser inmediata, por ejemplo por efecto de quemaduras o estrangulamiento, o bien tardías, debido a las lesiones, las complicaciones médicas o al suicidio de la mujer.


A nivel psicológico, la ansiedad, la baja autoestima y la inadaptación global a la vida cotidiana, así como el trastorno de estrés postraumático y la depresión, son las alteraciones más frecuentes en este tipo de víctimas.


Con frecuencia las mujeres que son maltratadas tienen un nivel cultural bajo, una situación de desempleo, y también registran algún antecedente de maltrato durante su infancia.


Por su parte, el maltratador o agresor presenta un patrón de conducta violenta e inestable. Suele ser impulsivo y agresivo, tener un nivel cultural escaso, haber padecido un maltrato o abuso sexual en la infancia, y a menudo ha estado expuesto a la violencia física o verbal, la influencia de modelos adultos de violencia, ira, hostilidad, abuso de alcohol, drogas y depresión.


Otros factores que propician el maltrato pueden ser la falta de habilidades para comunicarse o la insatisfacción en la relación de pareja, la baja autoestima, el autoritarismo, un nivel de estrés elevado, las discusiones frecuentes y los celos excesivos.