El Silencio

Mujeres en Línea

Denuncias de Violaciones


Un proceso de denuncia de violación y abuso sexual puede ser un padecimiento, en ocasiones, más traumático que la violación misma.  Hay víctimas que deciden resignarse en su calvario.


En Colombia más de 722 mil mujeres y niñas fueron violadas en promedio desde el año 2001. Sin embargo, es alarmante que de todos esos abusos, Medicina Legal haya practicado tan sólo 8.745dictámenes sexológicos de violencia sexual. En otras palabras, el 17,5 % de las mujeres fértiles del país han sido víctimas de abuso sexual.


Pero ¿Por qué no se denuncian las violaciones sexuales? ¿Por qué es tan reducido el número de exámenes médicos? ¿Todos los denunciantes concluyen el proceso? La verdad es que no existe dicho “proceso”. Las salas de centros de consejería como Profamilia y las Comisarías de Familia están todo el día atiborradas de personas que hacen fila tanto para denunciar alguna situación de violencia familiar, o para recibir asesoría en la toma de decisiones. Si bien todos los centros de ayuda están en el deber de ofrecer garantías a las víctimas de violencia sexual, no todos ellos están capacitados para atender una emergencia de esta índole.


Giovanna Espitia trabaja en Profamilia desde hace 22 años, es abogada y se encarga de brindar asesoría a hombres y mujeres que se acercan a pedir ayuda en momentos de crisis. La abogada Espitia cuenta que, como primera instancia, las personas violadas que deciden acudir a las autoridades o a los centros médicos no quieren denunciar; generalmente son mujeres, en muchos casos amas de casa que dependen económicamente de su esposo quien las viola y/o las golpea. También son adolescentes que, violadas por su padrastro o por un amigo, piden a gritos no quedar embarazadas. Entonces se les informa sobre sus posibilidades, se les incita a denunciar, a  hacerse el examen médico, y a ver un psicólogo.


Pero ni una tercera parte del total de violaciones es denunciada por miedo. El miedo es el común denominador de las víctimas que se acercan a Profamilia, no con la intención de denunciar a su victimario, sino con la urgencia de recibir el método anticonceptivo de emergencia. Ni siquiera les preocupa hacerse el chequeo médico para detectar una enfermedad de transmisión sexual pues sólo quieren evitar un embarazo no deseado. Eso no quiere decir que la denuncia no se realice por falta de información o desinterés. Lo que sucede es que en el78% de los casos el victimario conoce o vive con la víctima, por lo que el miedo a ser abusado o golpeado se incrementa.


Las mujeres que después de pedir ayuda deciden oficializar una denuncia tienen que ir a la Fiscalía donde un secretario, pocas veces capacitado, les pide que relaten el suceso, lo que resulta traumático. Luego, se requiere que se nombre a un testigo, una petición sin sentido ya que si la víctima fue atacada en la calle, fue drogada o hace la denuncia a espaldas de su familia, éste no existe. Muchas abandonan el proceso en ese punto porque no se les dan soluciones inmediatas. Son remitidas a Medicina Legal donde tienen que volver a contar qué les sucedió, lo que es inconveniente dado que la denuncia pierde su continuidad. Para agravar la situación, hay una falta de comunicación entre las autoridades.


El examen médico es otro suplicio. Se revisa el cuerpo de la víctima en busca de moretones o evidencia de maltrato físico. Se toman muestras de la boca, los genitales, las áreas extra genitales, así como muestras de semen, saliva y cabello. Se realizan los exámenes pertinentes para la detección de enfermedades de transmisión sexual y es preciso que las víctimas vuelvan en seis meses a hacerse de nuevo dichas pruebas para detectar cualquier contagio. El lapso de tiempo parece ser demasiado, casi nadie vuelve a chequearse tras el primer examen.  Después de eso no queda nada más que hacer. Sise ha denunciado a un agresor desconocido, el trabajo de la policía es estar alerta del sector donde tomó lugar el crimen y sólo se inicia una investigación profunda si han sido varias las alertas en un mismo sitio.

 

Además si no se encuentra semen o ADN del culpable en la víctima, la denuncia no tiene ningún sustento, por lo que es importante reportar los abusos en las primeras 72horas.


La abogada Espitia cuenta la experiencia de una mujer casada, con dos hijos adolescentes, de clase social media-alta, que se presentó un día en su oficina, ella sólo quería hablar sobre su situación. Su esposo la levantaba de la cama durante la noche, la golpeaba en el patio de la casa, la maltrataba psicológica y sexualmente; ella no le contaba a nadie por miedo a él y por “no hacerlo quedar mal”, entonces la abogada le pregunta “¿por qué no denuncia? Llame a la policía”, la respuesta de ella es más que desalentadora “¿usted cree que no he denunciado? He ido dos veces a la policía y la policía no va”. Si la policía no hace nada entonces quién puede ayudarles.


En el caso anterior la mujer podía mostrar los moretones en su cuerpo, pero las jóvenes que creen ir a casas seguras, de amigos cercanos y amanecen drogadas, sin ropa y saben que han sido violadas, no tienen las mismas posibilidades.


Resulta más que evidente el por qué no se denuncia: son numerosas las cuestiones que emergen tanto del testimonio hablado como del examen físico. Por ejemplo, las mujeres en muchas ocasiones sienten haber sido las culpables de su violación por haber concurrido ciertos lugares o por haber usado cierto tipo de vestimenta que habría llamado la atención del victimario.


No se encuentran ventajas en los procesos de denuncia y las supuestas garantías son paliativos de consolación. Un ejemplo claro es la supuesta ayuda psicológica que tienen derecho a recibir las víctimas.


Esa consulta es gratis sólo durante la primera sesión, de ahí en adelante corre por cuenta propia y el “derecho a atención psicológica y emocional” es gratis una vez al año. El simple hecho de tener que relatar la agresión a un policía y no a un profesional en la facultad de asesorar y ayudar ya es un prueba de la ineficiencia del sistema. Triste es, pero hay que denunciar, así el proceso pareciera estar diseñado para garantizar la impunidad.


Pasos para Oficializar su Denuncia


Las líneas de atención a emergencias están activas las 24 horas, usted puede comunicarse con la línea 123, con la línea de atención de Profamilia o acercarse a la Fiscalía, a la Comisaría de Familia o a la Estación de Policía más cercana. Ellos están en el deber de recibir su denuncia así como de asesorarle en el proceso a seguir.


La entidad que recibe el denuncio lo remitirá a Medicina Legal, allí usted podrá realizarse un examen médico que le permita verificar su estado de salud y  encontrar evidencia para la investigación de la Fiscalía.


La Fiscalía recogerá pruebas y posteriormente remitirá el caso al juez que impondrá una sanción.


Recuerde


Usted tiene derecho a recibir asistencia médica y psicológica gratis por su EPS o Profamilia


Usted puede exigir el método anticonceptivo de emergencia


Usted puede denunciar al agresor sin conocerlo.


Usted puede abstenerse de realizarse el examen médico.