Explotación Sexual de Mujeres

Mujeres en Línea

Las Cadenas de la Muerte


El tráfico y la explotación sexual de mujeres, adolescentes, niños y niñas en todo el mundo está íntimamente ligado a la pobreza y al subdesarrollo. Es un negocio muy lucrativo, y una de las más alarmantes y crecientes manifestaciones del crimen organizado en el mundo. Se estiman en más de 700.000 las personas que cada año son víctimas de tráfico para la explotación sexual. Las mujeres, las jóvenes y las niñas no sólo sufren en los conflictos armados por los desplazamientos y las contiendas, sino que se han convertido en blancos deliberados de asaltos con armas de guerra.


Son siniestros los alcances de este tráfico y explotación. Son miles de millones de dólares los beneficios que se obtienen en el negocio de venta de niños y adolescentes para la explotación sexual.

 

Cientos de miles de menores de edad son forzados a ejercer la prostitución y usados para filmes pornográficos. Muchas niñas son vendidas por sus propios padres a los traficantes de menores. Estos las suelen meter a trabajar en burdeles, donde son explotadas sexualmente por los dueños, obligadas a practicar todo tipo de prácticas sexuales. Además suelen agredidas físicamente.


No son historias aisladas la de estas niñas, porque es común y creciente el negocio dominado por mafias internacionales, nacionales y regionales en todo el mundo. Esta barbarie se está convirtiendo en una actividad económica tan lucrativa como el tráfico de armas o de drogas.


Este tenebroso viaje de explotación y esclavitud "modernas" comienza en países pobres y en vías de desarrollo donde son compradas o secuestradas niñas, niños y adolescentes, así como mujeres jóvenes.

 

De sus países son trasladadas ilegalmente por sus explotadores a través de las fronteras para mantenerlas prácticamente como esclavas en burdeles, bares y otros sitios de entretenimiento sexual.


A la vez que la humanidad sufre esta aberración, se observa también la amplia promoción que tiene el turismo sexual, retiradamente denunciado por organismos no gubernamentales, pero negado muchas veces por los propios gobiernos de esos países.


Tráfico y Explotación Sexual de Mujeres Inmigrantes


En el número anterior consideramos interesante dar a conocer a nuestros lectores la ponencia que expuso en Santander Elena Valenciano, Comisaria del Parlamento Europeo y miembro de la Comisión de Derechos Humanos e Igualdad de las Mujeres, enmarcada dentro de la labor de sensibilización y concienciación que lleva a cabo la Red Cántabra contra el Tráfico de Personas y Explotación Sexual.


En esta misma línea, presentamos la ponencia dada por Eva Martínez Ambite, responsable de Castilla - la Mancha y Guada-ACOGE.


En todo ello nos mueve un gran interés en que se tome conciencia de esta realidad que existe, porque nuestra sociedad en general, aún sabiéndolo, prefiere mirar a otro lado, siguiendo la política del avestruz, “mejor no verlo”, que esté encubierto, para poder así vivir como si no existiera. Por eso mismo, desearíamos que este camino de sensibilización, sirviera para despertar las conciencias...


Desearíamos, que al lector le golpee no solo la vergüenza, que supone esta violencia contra la mujer, sino que además le cale hondo el sufrimiento de estas mujeres, obligadas a vivir una situación de sometimiento, dependencia, humillación, vulnerabilidad frente a los hombres.


I. Presentación y Análisis del Problema


“Existen muchas formas de explotación y discriminación de la población inmigrante en nuestro país (en el trabajo, en el acceso a los recursos sociales, en las relaciones...). A lo largo de nuestro trabajo de intervención con este colectivo, hemos sido testigos de muchas de estas prácticas, pero sin duda, las situaciones más duras y difíciles que hemos observado han llegado a través de los testimonios de mujeres inmigrantes traficadas y obligadas a ejercer la prostitución. Ante estas situaciones una no sólo se sitúa como profesional del trabajo social, es inevitable, o así lo ha sido para mí, situarme como mujer ante un problema de violencia y desigualdad de género. Las agresiones constantes a las que están sometidas muchas mujeres, constituyen una vulneración total de los derechos más fundamentales del ser humano y exige, a los que conocemos dicha realidad, la necesidad de movilizarnos no sólo en la atención a las víctimas, sino también en la denuncia del problema e implicación de todos los sectores sociales.


El objetivo de mi intervención, es contribuir, en la medida de lo posible, a analizar y hacer visible la dura realidad a la que muchas mujeres extranjeras están siendo sometidas en España y en Europa.


En el último año los medios de comunicación se han hecho eco de esta realidad, reflejando, especialmente, los problemas generados por el aumento de la prostitución ejercida por mujeres en la vía pública más que por la situación real de estas mujeres. Un ejemplo de ello es toda la polémica surgida en la Casa de Campo en Madrid. Para intentar aproximarnos al problema, hemos de partir de la definición del término.


La Organización Internacional para las Migraciones define el tráfico de mujeres como cualquier transporte o desplazamiento ilícito de mujeres inmigrantes y su posterior comercialización para actividades económicas o personales. Por su parte, la UE considera como tal el transporte de mujeres de terceros países con objeto de su explotación sexual, considerando además que la entrada puede ser legal o ilegal. Esta definición fue ampliada en l998, al considerar también incluidas todas aquellas actividades de comercio sexual distintas a la prostitución, y aquellas situaciones en que la mujer es obligada a casarse con fines de explotación sexual comercial.


La utilización de estas mujeres como mercancía y su explotación sexual y laboral han dado lugar a que el término “esclavitud moderna”, considerada una práctica hace tiempo abolida en los países desarrollados, tome hoy un nuevo sentido. Esta nueva esclavitud tiene unas características propias; en ella el coste de adquisición es muy bajo, a la vez que la rentabilidad es muy elevada; hay una relación a corto plazo (de usar y tirar) y existe un exceso de esclavas potenciales.


Existe una falta de estudios cuantitativos en Europa sobre la dimensión del problema. En España, cabe destacar el informe elaborado por la Guardia Civil porque nos permite hacer un balance de la situación. A partir de la directiva 3/2000, cada comandancia de la Guardia Civil inspeccionó los clubes existentes en su territorio (excepto capitales de provincia), lo que significó un total de l.573 actuaciones. En el año 2000 el número de clubes censados bajó a 890 (se sustituyen los pequeños clubes por instalaciones mejores y con más capacidad -hipermercados del sexo), pero el número de mujeres que ejercía la prostitución ascendió a l4.089. Se desarticularon 37 redes de tráfico de mujeres (l7 más que en 1999) y del total de mujeres que ejercían la prostitución, 915 eran extranjeras. Los países latinoamericanos fueron la principal fuente de victimas (70%), destacando el caso de Colombia de donde han llegado el 35% del total.


En cuanto a una estimación económica de lo que supone este negocio, las ganancias a nivel mundial se estiman según la OIM en unos 7.000 millones de dólares. En España sólo se han podido verificar estimaciones parciales. Un buen ejemplo fue la operación llevada a cabo durante el año 2000 en la provincia de Almería, donde tras varios años de investigación se desarticuló una red que controlaba cuatro de los principales locales.


Estos en un año habían sido capaces de generar entre 750 y 900 millones de las antiguas pesetas. En consecuencia, el tráfico de mujeres y su explotación sexual es un negocio con pocos riesgos y elevados beneficios, lo que hace que las redes de tráfico de personas vayan creciendo; el incremento de la prostitución en todo el Estado español, es prueba de ello.


II. Causas que Intervienen en la Existencia y Crecimiento del Tráfico de Mujeres


Es difícil delimitar las causas que están relacionadas con la aparición del incremento del tráfico de mujeres. No obstante, hay una serie de situaciones que aparecen directa o indirectamente vinculadas a su expansión y que son de carácter estructural. El tráfico de seres humanos no puede desligarse de los movimientos mundiales de población, de las correspondientes políticas migratorias de los países de origen y destino y, en definitiva, de las desigualdades sociales y económicas en el ámbito internacional.